Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos,
con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.
Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.
Y esas son mis chicas, las que una vez el destino me presentó y las que poco a poco han ido llenando mi ser y configurando lo que ahora soy. Cada una me ha aportado algo y al igual que yo tengo una parte de ellas, ellas tienen un trocito de mí. Porque ellas siempre están para todo y para nada, para salir o para quedarse en casa con una peli. Para reír y llorar. Para ser mis segundas hermanas. Y aunque este año nos separemos un poco quiero que sepáis que siempre os tendré en mí, porque vuestro recuerdo ha tatuado mi corazón.
Os deseo, hojas de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Brindemos pues porque esto de una manera u otra, sea lo más cercano a eterno.
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar